Nuestros cuerpos sedientos de amor…


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El deseo se apodera de nuestros cuerpos que sedientos de amor se buscan, nuestras pupilas se dilatan, nuestras manos sudorosas se entrelazan, nuestros labios temblorosos se unen… así comienza nuestro momento, entre miradas, caricias y besos que hacen de nosotros un solo corazón, un solo cuerpo que se quema en el deseo y en el amor se sustenta…

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